Lo que no soportaba era que fuera tan pend**a, cada vez que la jugaba de "bolud**a" se calentaba como nunca, me agarraba por detrás de mi entrepierna, abrazaba mis nalgas con sus dedos gordos, me inundaba con ellos, se ponían húmedos. Yo no podía parar de amarlos con toda mi exitación. Me decía: "Si no fueras tan pend**a" y me llevaba contra la pared, abrazada a sus dedos... me apretaba el pelo, jalaba de él, mientras pasaba su lengua húmeda por toda mi cara y cuello. Me babeaba con toda su miel. Rompía mis ropas, y me apretaba las tet** como nadie, las lamía, las comía con toda su lengua, las saboreaba... Era un hombre en celo! y no podía parar de penetrarme, contra esa pared que nos contenía... me tomaba con sus manos por mi cola, hasta acabarme toda, esparciendo su tibieza sobre mi abdomen. Él bajaba hasta mi sexo y allí se detenía hasta lamer la última gota de placer... y me decía: "si no fueras tan pend**a"
04/04/2006
No hay comentarios:
Publicar un comentario
Nota: solo los miembros de este blog pueden publicar comentarios.